editorial

Abrimos un espacio donde Campo Base FM inicia su linea editorial. Sin periodicidad obligada, iremos publicando reflexiones, análisis y opiniones sobre todo lo relacionado con nuestra pasión: la montaña y el montañismo.

Un lugar que también está abierto a vosotros, queridos oyentes, en el que podéis dejar vuestros comentarios o enviarnos textos a publicar.

Editorial 2
octubre de 2010

Carlos Soria: unos ojos llenos de luz.

La primera vez que vi en persona a Carlos Soria fue en unas Jornadas de Montaña en Cabra (Córdoba), allí expuso de manera entretenida, muy cercana, y llena de anécdotas su trayectoria como montañero, escalador y alpinista. Recuerdo que estaba a punto de jubilarse y decía que cuando lo hiciera se iba a tomar en serio esto del alpinismo porque iba a tener todo el tiempo del mundo. El que haya asistido a una de estas conferencias de D. Carlos sabrá el tono irónico y socarrón con que dice estas y otras cosas.

Un hombre menudo, mayor, curtido en mil montañas y aventuras…esa fue la primera impresión que me llevé de él. Pero hubo un rasgo que me llamó poderosamente la atención, sus ojos, pequeños, llenos de luz, brillaban con fuerza en aquel Cinestudio de Cabra. Unos ojos que contaban las historias como lo hacen los ojos de un niño, cargados de ilusión, magia y energía. Una mirada curiosa y luminosa.

Ese día pensé que había descubierto el secreto de una persona que estaba a punto de jubilarse, y que tenía más ilusión y ganas por subir montañas que muchos de los jóvenes y no tan jóvenes que nos encontrábamos allí escuchando con atención.

Hace pocos días D. Carlos, cumpliendo aquello de que “a partir de estar jubilado me lo voy a tomar en serio”, ha destapado el tarro de las esencias a los 71 años y se ha encaramado a lo alto del Manaslu, a 8.163 metros sobre el nivel del mar, donde la mayoría de sus coetáneos – los que sigan vivos – se encuentran intentando mitigar sus dolencias en cálidas playas o balnearios.

Me puedo imaginar a este veterano montañero “tirando” para arriba en el Himalaya, empujado por la ilusión y el coraje; motivado por sus ganas de vivir; de seguir haciendo lo que sabe hacer: escalar, trepar, ascender.

Me puedo imaginar a D. Carlos Soria en esos metros finales con unos ojos llenos de luz y de lágrimas. Dando gracias por estar allí, feliz con la mirada  iluminada por la belleza de una cumbre y sus vistas.

Me puedo imaginar a una cumbre sorprendida y deslumbrada por los ojos de un montañero, viejo y joven a la vez, que no debía estar allí pero que estuvo.

PS: este caballero de la montaña sí que es un ejemplo para las nuevas generaciones, para cualquier generación. Un modelo de constancia; de afán; de superación; de lucha; de motivación y ganas; de ilusión y coraje; de pundonor; de luz, de mucha luz.

Pero claro, este tipo de historias y este tipo de personas no interesan ni a los medios , ni a las instituciones, ni a la sociedad en general…tenemos lo que nos merecemos.

J.L.Y.


Editorial 1
agosto de 2010

Más que un deporte

Termina julio, un mes que se recordará como el de los éxitos del deporte español: fútbol, tenis, ciclismo, motociclismo, automovilismo…y nosotros, ¿por dónde andamos?…entre cuerdas, botas, pies de gato, mosquetones, cascos, mochilas, piolets, mapas, montañas, barrancos, cuevas, paredes…

Salvo en las grandes campañas mediáticas himaláyicas, el montañismo, en el sentido global de la palabra, no existe. Bueno, con las desgracias, los accidentes y las muertes también es conocido, pero en todo lo demás no existimos para el común de los mortales.

En este mes de julio que finaliza, tres españoles, Iñurrategui, Vallejo y Zabalza dan un paso más en el Broad Peak, una actividad puntera en el alpinismo internacional. Kilian Jornet se convierte en el mejor del mundo en su especialidad, correr rápido por las montañas. Ramonet escala mejor que nadie en Chamonix, cuna del alpinismo…y así podríamos seguir con nombres propios dedicados al alto rendimiento…Pero también hay muchos anónimos, la base de todo esto, que dedican tiempo, esfuerzo y dinero a su pasión, a su deporte, a su vida. Este verano miles de personas están en la montaña, dentro y fuera de España, cada uno en lo suyo, cada cual en su lugar, pero todos en la montaña, con el montañismo.

Iniciativas como SOS Himalaya, inspirada en memoria de Iñaki Ochoa de Olza, y asociaciones como la española de Alpinistas con cáncer, son el reflejo de valores fundamentales del montañismo, o, al menos, deberían serlo.

No somos especiales, ni mejores ni peores, pero sí distintos.

Reivindiquemos nuestra actividad, el montañismo, mucho más que un deporte.

J.L.Y.

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